¡La ambición! Inmortal óleo divino con que Dios purifica el barro humano.
¿Dónde encontrar a Mawlānā? Una visita a Konya muestra que la verdadera casa del maestro del amor divino no es una ciudad, ni un país, ni ningún otro sitio sobre la tierra, sino los corazones de aquellos que están sedientos del vino del amor.
Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro, y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia. Hebreos 6: 4-6 Biblia Vaticana
Mi intención en esto es demostrar que la máquina celestial puede compararse no a un organismo divino sino más bien a un engranaje de relojería... Puesto que casi todos los múltiples movimientos son ejecutados por medio de una única fuerza magnética muy simple, como el caso de un reloj en el cual todos los movimientos son producidos por un simple peso.
Nadie está exento de estar más o menos afortunado en una declaración; todos podemos estar afortunado o no afortunado Todos menos los señores del PP; es lo que parece a tenor de los comentarios que oigo.
Es quizás más afortunado disfrutar coleccionando caracolas que el haber nacido millonario.
Hemos logrado honrar un compromiso con el pueblo cubano, saldar una deuda histórica. El salvador no olvida la solidaridad que siempre ha mostrado Cuba con nuestro pueblo
A los seis años quería ser cocinero. A los siete quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer; ahora sólo quiero ser salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a salvador Dalí, él se aleja de mí
El primer rey fue un soldado afortunado
El día afortunado es como un día de cosecha; en cuanto el trigo está en sazón, hay que apresurarse a recogerlo.
Nunca estoy solo. Tengo la costumbre de estar siempre con salvador Dalí. Créame, eso es una fiesta permanente.
A los seis años quería ser cocinero. A los siete quería ser Napoleón. Mi ambición no ha hecho más que crecer; ahora sólo quiero ser salvador Dalí y nada más. Por otra parte, esto es muy difícil, ya que, a medida que me acerco a salvador Dalí, él se aleja de mí