La única educación eterna es ésta: estar lo bastante seguro de una cosa, para atreverse a decírsela a un niño.
El paciente puede atreverse a todo.
-Jamás se perdonará al cristianismo el abusar de la debilidad del moribundo para violentar su conciencia y tomar su actitud como pretexto para un juicio acerca del hombre y su pasado.
¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?