El afecto es el gran poder que persuade, que atenúa los resentimientos y perdona; es el que atempera los golpes de la adversidad y el que elimina los efectos perniciosos de todas las discordias.
Aquella tarde afirmó que la intensa luminosidad de la luna estaba en relación directa con una especial actividad espiritual. Los efectos de una luna llena como aquélla podían ser múltiples. Influía en los sueños, en la locura, en la gente nerviosa y hasta en los hechos materiales.