Pregúntate, ¿A quién amas? Y decide aceptarlo así como es, y si no es así deja ya de atormentarlo, libérate y libéralo, el amor es ante todo aceptación y un altar a la libertad.
A menudo el que quiere consolar, ser cariñoso, etc. es en realidad el más feroz de los verdugos. Incluso en el afecto es necesario ser ante todo inteligente