Fallar en conocer la situación de los adversarios por economizar en aprobar gastos para investigar y estudiar a la oposición es extremadamente inhumano, y no es típico de un buen jefe militar, de un consejero de gobierno, ni de un gobernante victorioso.
A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de rojos porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo sino por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada. (Declaraciones tras su vuelta de Europa).
Todo hombre que no tiene gana de trabajar se erige en jefe para organizar y vigilar el trabajo de los demás
El jefe maneja a la gente; el líder la prepara. El jefe masifica a las personas, las convierte en número y en fichas deshumaniza súbdito por súbdito hasta quedarse con un rebaño sin rostro ni iniciativa. El líder conoce a cada uno de sus colaboradores, los trata como personas, no los usa como cosas.
En estos días, que con indignación y vergüenza, tenemos que comprobar que vivimos tremenda crisis de los principios éticos, en la que la tabla de valores está invertida: se silencia de virtud, se pospone el mérito, se premia el servilismo y la vergonzosa incondicionalidad. He allí la principal causa de nuestra crisis política.
Enseñando que el trabajo honrado es la fuente principal de toda mejora y bienestar.
Quedamos a la espera de su pronta y amable aprobación, asegurándole nuestro altísimo respeto, honorable Sr. canciller