Pellegrini es un excelente entrenador pero, en ocasiones, la excelencia se debe sacrificar por el bien de la rentabilidad.
Un entrenador qué debería hacer, ¿habilitar los entrenamientos o hacerlos privados? La respuesta es obvia: hacerlos privados. Si uno los hace privados, sabe que lastima profesiones ajenas pero protege la propia.