Es sorprendente pensar que millones de personas, en mi época -y supongo que también ahora-, podían creer que, en un momento dado de la historia, dos seres humanos han evolucionado hacia un estado superior al de todos los dioses que ha habido o habrá. Esto es titanismo, como dirían los griegos. Locura.
Se puede calificar de hombre superior el que primero pone en práctica sus ideas, y después predica a los demás lo que él ya realiza.
Si el prior juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?
Soñaba el abad de San Pedro y yo también se soñar.