Pese a que aproximadamente un 80% de las riquezas del mundo se enuentran en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas esas riquezas y las repartiésemos de manera equitativa, en cinco años tales riquezas estarían en las manos del mismo 20% inicial
Un personaje lleno de peculiaridades dará, debido a sus peculiaridades, acción inicial a la trama; otras veces se da un avance en la acción y el personaje no es tan importante.
El primer preámbulo es la historia.
Es un error vivir el presente como si sólo fuera el prefacio de la bella novela del porvenir. El presente se ha de usar y gozar
...Otros los repetiran ¿Y qué quedará de todos mis decires? (...) acaso sean como la abeja fosilizada en el ámbar, de ella podemos tener la imagen pero nunca sabremos de su vuelo (Del prefacio escrito por Lacan en el libro Lacan de Anika Rifflet-Lemaire).
El objetivo de una buena introducción definitiva es que el lector se contente con ella, lo entienda todo y no lea el resto.
Una de las primeras cosas que se han de hacer para empezar a trabajar con una tesis es escribir el título, la introducción y el índice final; esto es, precisamente las cosas que todos los autores hacen al final.
Probablemente se ha hecho más daño a la Tierra en el siglo XX que en toda la historia anterior de la humanidad.
El ser humano es un ser social por naturaleza, y el insocial por naturaleza y no por azar o es mal humano o más que humano... La sociedad es por naturaleza y anterior al individuo... el que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la sociedad, sino una bestia o un dios.
El mero precedente es una peligrosa fuente de la autoridad.
Pero el precedente de California sigue inquietándome. ¿Quién iba a decir que el Estado más grande de EE UU, un Estado cuya economía es más grande que la de la mayoría de los países, a excepción de unos cuantos, podría convertirse tan fácilmente en una república bananera?
Ensanchar nuestra conciencia para entender lo que significa participar de la condición humana y ser responsables de lo que con el mundo hacemos y, al mismo tiempo, ser conscientes de nuestra inserción particular en una cultura y en un espacio social, que en un inicio puede parecer aleatoria, pero que luego nos marca irremisiblemente con su historia y sus promesas.
El dejar de querer mal es un inicio para querer bien.