Le dije lo que pensaba que era la lógica de la ley - un sistema artificial de razonamiento, exclusivamente utilizado en los tribunales de justicia, pero no sirve para nada en ningún otro lugar.
La estructura de los animales, aun habiendo sido destinada a tantos otros fines, es una máquina más perfecta que la mejor máquina de vapor artificial - es decir, es capaz de trabajar más con el mismo gasto de combustible
Un enemigo declarado puede causar mucho daño, pero un amigo fingido es peor.
A pesar del verdugón en el cuello y de los hombros crispados, pensé se ha dormido, ha fingido que se ahorcaba para intentar engañarme, y entonces me acerqué a él, le puse el pulgar en la frente y estaba fría y con manchas color de vino en la raíz del pelo, y las botas en el extremo de las piernas, margarida, se me figuraron vacías como los zapatos de los mendigos.
Nos hemos hecho más fuertes después de esos altibajos y, al final, nos hemos sobrepuesto a las adversidades
Las máquinas que se inventaron para servir al hombre en su tarea acabaron por adscribirle a su servicio; no eran ya, como las herramientas, una prolongación de su brazo, pues el hombre se convirtió en su mera prolongación, en un miembro periférico pegadizo y coadyuvante.
Cuando te conocí mi corazón tenía más hambre que piojo de peluca. Los piojos de peluca son así, capaces de morirse de hambre en la mitad de la belleza que no les da de comer.
La peluca me da mucha, mucha picazón y mucho calor. Pero es divertido ser rubia. Nunca me teñiría de rubio, pero me siento como una estrella de rock con la peluca puesta.
No hay luna cuando aparece el Hombre de Barro. La noche se ha puesto un par de finos guantes de piel; ha tendido sobre la tierra una sábana oscura: un ardid, un disfraz, un hechizo para que bajo su manto todo caiga en un dulce sueño.
La prosa -puede especularse- es discurso; la poesía elipsis. La prosa se habla en voz alta; la poesía se escucha a hurtadillas. La primera es presumiblemente articulada y social, un idioma compartido, la voz de la comunicación; la otra es privada, alusiva, inquietante, tímida, idiosincrásica como la delicada tela de una araña, una especie de hechizo insondable para las mentes comunes.