El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras
Lograr que las generaciones futuras sean más felices que la nuestra, será el premio más grande a que pueda aspirarse. No habrá valor comparable al cumplimiento de esa gran misión, que consiste en preparar para la humanidad futura un mundo mejor.
Sentimiento incomprensible, pero que nos tranquiliza a nosotros, los autores, siempre inquietos mirando el porvenir: los Dalton demuestran que no hay un porvenir para los imbéciles. Estamos por tanto tranquilos.
Nunca debe cometerse la imprudencia de demandar al presente lo que el porvenir nos aportará con menos esfuerzo
El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras
No podrá emprenderse nunca un proceso de paz si no madura en los hombres una actitud de perdón sincero. Sin este perdón, las heridas continuarán sangrando, alimentando en las generaciones futuras un hastío sin fin, que es fuente de venganza y causa de nuevas ruinas. El perdón ofrecido y aceptado es premisa indispensable para caminar hacia una paz auténtica y estable.