Toda obra, todo texto, cumple una doble función: permite expresarnos y evidenciar luego la necesidad de volver a hacerlo.
Si alguien iguala el diseño gráfico con la publicidad, no hace otra cosa que evidenciar su falta de conocimiento.
A veces es mejor cerrar la boca y parecer idiota, que abrir la boca y demostrar que lo eres.
Después de todo -decía yo en mi argumentación interna- la presencia de la litera es suficiente para demostrar la existencia de una ilusión espectral. Habrá fantasmas de hombres y mujeres, pero no de calcetines y coolies.
La historia no es una ciencia; es el arte de mostrar una cara limpia y esconder un culo siniestro.
Cuando una sociedad decae, el arte, si es veraz, debe también reflejar decaimiento. Y a menos que desee romper la fe con su función social, el arte debe mostrar que se puede cambiar. Y ayudar a cambiarlo.