¡Ah qué grande es el mundo a la luz de las lámparas! ¡Y qué pequeño es a los ojos del recuerdo!
A diario violan nuestros derechos y libertades, y si oponemos resistencia férrea nos llaman radicales: radical es que en pleno siglo XXI, más de la mitad del mundo no tenga futuro alguno, esté bien visto ser un listo que al pueblo robe, hablar de Cristo y no hacer nada por los pobres, que la violencia del Estado sea contestada con flores, que si no encajas en lo absurdo te exijan que te amoldes
Existe una gran sencillez en todo el esquema, tanta que parece como si el Universo entero intentara producir vida. No me sorprendería que algún día usted aterrizara en un planeta como la tierra y alguien de un metro y tanto, con dos ojos, le saliera al encuentro y exclamara: ¡Hola!
Los nobles son como las patatas: todo lo bueno lo tienen bajo tierra
Desde que se fundó este país, cada generación de estadounidenses ha debido dar fe de su lealtad nacional. Las tumbas de los jóvenes estadounidenses que respondieron a la llamada de la patria circundan el globo
Pero aunque el mundo desdeña a los balleneros, sin embargo, y sin tener conciencia de ello, nos rinden el más encendido homenaje. Pues casi todos los cirios, lámparas y bujías que arden en los confines del globo lo hacen, para gloria nuestra, con aceite de ballena
Ningún ángel visitante, ningún explorador de otro planeta, hubiera podido sospechar que en este orbe suave proliferaban las alimañas, unas bestias incipientemente angélicas que se torturaban a sí mismas y dominaban el mundo.
Llamamos, pues, cielo en un sentido a la entidad del orbe extremo del universo, o al cuerpo natural que se halla en el orbe extremo del universo: solemos, en efecto, llamar cielo a la extremidad del universo y a lo más alto, donde decimos también que reside toda divinidad.
El cuerpo es carta astral en lenguaje cifrado. Encuentras un astro y quizá deberás empezar a corregir el rumbo cuando nube huracán o aullido profundo te pongan estremecimientos.
Como enseña Carlyle, tengo mis héroes en la intimidad de la conciencia. Mi Bolívar no es un semidiós, ni un genio, ni un astro como el sol: es nada menos que todo un hombre.
Las Torres de satélite para mí eran pintura, eran escultura, eran arquitectura emocional... Para mí, absurdo romántico dentro de un siglo sin fe, han sido y son un rezo plástico.
Dentro de 15 años se habrá instalado totalmente el nuevo internet, irá por vía satélite y WiFi. Funcionará solo con Windows Vista Original (toses en la sala), llegará a todas partes del mundo, y podrá convertir el agua en vino