La política exterior tiene sus dogmas, como la religión; se llaman poder, expansión territorial y prestigio. Pero igual que los devotos de verdad no son los que siguen al pie de la letra las escrituras, no se encontrará a los mejores patriotas entre los políticos.
Si yo a Cuba le cantara, le cantara una canción tendría que ser un son, un son revolucionario, pie con pie, mano con mano, corazón a corazón, corazón a corazón. pie con pie, mano con mano, como se le habla a un hermano.