La Iglesia sigue firme en su postura: la homosexualidad es cosa de maricones.
La iglesia firme en su postura: la homosexualidad es cosa de maricones.
La homosexualidad es un desorden objetivo. La Iglesia Católica debe acoger con respeto, compasión y delicadeza a todas las personas homosexuales, pero exigiéndoles también que vivan en castidad.
En sí, la homosexualidad está tan limitada como la heterosexualidad: lo ideal sería ser capaz de amar a una mujer o a un hombre, a cualquier ser humano, sin sentir miedo, inhibición u obligación.
La experiencia me ha enseñado unas cuantas cosas. Una es escuchar mi intuición, no importa como suenen las cosas en un papel. La segunda es que por lo general eres mejor haciendo lo que sabes. Y la tercera es que tu mejor inversión puede ser aquella que no haces
Es preciso hacer la inversión personal en el presente, para así prepararse para el futuro. inversión personal en educación, inversión personal en disciplina, inversión personal en descubrimiento, inversión personal en ser buen padre de familia