No todo lo que parece es, no todo lo que es parece. Pero entre el ser y el parecer hay siempre un punto de entendimiento, como si ser y parecer fuesen dos planos inclinados que convergen y se unen. Hay un declive, la posibilidad de escurrir por él, y, si así sucede, se llega al punto en que, al mismo tiempo, se contacta con el ser y el parecer.
La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él.
No estaría bien criticar a otros sin compasión y querer tratarme a mí mismo con delicadeza y tan cuidadosamente como sea posible. Un crítico que tal hace no es auténtico, y los escritores no deben abusar de la escritura.
Imaginen ustedes que un individuo, suficientemente perverso, se mata. En determinadas circunstancias, los suicidas pueden transformarse en vampiros. Este vampiro empieza a visitar a los seres vivos mientras duermen. Estos últimos se mueren y, una vez sepultados, se transforman casi invariablemente en vampiros.
Esta iniciativa surge básicamente desde la misma gente. En Pichilemu tenemos 15 mil habitantes y en verano suben a 100 mil, una gran cantidad de turistas extranjeros al año, quienes están acostumbrados a visitar estas playas en todo el mundo. Es así, como ellos mismos han destinado naturalmente lugares para tomar sol sin ropa.