Empiezo a desear un lenguaje parco como el que usan los amantes, palabras rotas, palabras quebradas, como el roce de las pisadas en la acera, palabras de una sílaba como las que usan los niños cuando entran en un cuarto donde su madre está cosiendo y cogen del suelo una hebra de lana blanca, una pluma, o un retal de chintz. Necesito un aullido, un grito.
Todo hombre lo bastante inteligente y generoso para aportar a la empresa su esfuerzo, por pequeño e insignificante que sea, obtendrá de la lucha misma un noble goce que no estará dispuesto a vender por ningún placer egoísta
Gané carreras, gané títulos, conseguí 'poles', tuve grandes sensaciones en estos nuevo años en Fórmula 1. Pero dar este pequeño paso suplementario, conducir un coche de la 'Scuderia', era lo que me faltaba para alcanzar la perfección