Es evidente que el proceso del presunto terrorista -dijo el gobernante comparando fotocopias-, se encuentra, como es obvio, bajo secreto de sumario, y no hay nada que la democracia precie más que la independencia de los tribunales y el secreto de sumario.
Luego es evidente que fuera del universo no hay lugar ni vacío ni tiempo.
Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.
Quedó claramente de manifiesto cómo es el ser humano: es inteligente, sabio, sensato en todo cuanto se relaciona con los demás, pero no en lo que atañe a su propia persona. ¡Qué firmeza y prudencia hay en los consejos que da en los momentos difíciles!
Cuando la filosofía se vuelve popular produce efectos en lo real, se simplifica, abandona su complejidad, su delicadeza, en provecho de una patente rusticidad. Lejos de la letra, el espíritu sopla donde puede...
La fuerza es confianza por naturaleza. No existe un signo más patente de debilidad que desconfiar instintivamente de todo y de todos.
Todo lo que se le debe al público es una buena actuación.
Y el público creerá en los sueños del teatro, si los acepta realmente como sueños y no como copia servil de la realidad, si le permiten liberar en él mismo la libertad mágica del sueño, que sólo puede reconocer impregnada de crueldad y terror.
En la vida, el primero y el último maestro es el vivir mismo, con riesgos y sin reservas
Hay que tener un objetivo legítimo, útil y dedicarse sin reservas a él.
La Biblia dice que la mujer fue la última cosa que Dios creó. Es evidente que la creó en la noche del sábado; revela su fatiga.
Parece evidente que, cuando la mente mira hacia delante para describir el suceso que puede resultar del lanzamiento de ese dado, considera que cada lado tiene la misma probabilidad de salir.
Así pues, queda de manifiesto que es imposible que este mundo sea eterno y, a la vez, se haya generado.
A veces el poema es el objeto o don y con más evidencia pone de manifiesto ese propósito: dar luz a una palabra sin quitarle su magia o ser depositario de una visión o de un sentir, que toma cuerpo en sílabas contadas.
No conviene que el interlocutor lea el pensamiento del que habla con el, como en un libro abierto. El que refleja en su rostro las impresiones se halla siempre en estado de patente inferioridad.
Cuando la filosofía se vuelve popular produce efectos en lo real, se simplifica, abandona su complejidad, su delicadeza, en provecho de una patente rusticidad. Lejos de la letra, el espíritu sopla donde puede...
Hay que tener un objetivo legítimo, útil y dedicarse sin reservas a él.
En la vida, el primero y el último maestro es el vivir mismo, con riesgos y sin reservas