El mundo no paga a los hombres por lo que saben. Les paga por lo que hacen o inducen a otros a hacer.
La vida paga sus cuentas con tu sangre y tu sigues creyendo que eres un ruiseñor Cógele el cuello de una vez, desnúdala, túmbala y haz de ella tu pelea de fuego, rellénale la tripa majestuosa, préñala, ponla a parir cien años por el corazón. Pero con lindo modo, hermano, con un gesto propicio a la melancolía.
Detesto el victimismo y pago sin vacilaciones el peaje de la independencia.
Y si bien yo nunca había bebido, en la cárcel tuve que acabar. La fianza la pagó un amigo, las heridas son del oficial