Estás tan satisfecho de ti mismo...Eso es lo que me fastidia. ¿No piensas nunca en que vas a tener que pagar el precio?
La verdadera humildad consiste en estar satisfecho
Hace dos mil años era un orgullo decir civis romanus sum. Hoy, en el mundo de la libertad, uno puede estar orgulloso de decir Ich bin ein Berliner Todos los hombres son libres, donde quiera que vivan, son ciudadanos de Berlín, y, por ello, como un hombre libre, estoy orgulloso de decir Ich bin ein Berliner!
Me gusta ver a un hombre orgulloso del lugar en que vive. Me gusta ver vivir a un hombre de tal manera que su lugar se sentirá orgulloso de el
Tejamos en el día un hueco de verdad, el libro de poemas toma apenas lo que el show o la serial y brinda todo aquello que un hombre puede dar, su lágrima, su dicha, su secreto sin horarios ni canal.
Actualmente hay un hueco generacional, porque los chavales de veinte años no tienen Bobdylanes de veinte años.
Si quieres vaciarte absolutamente de toda mercancía, de forma que Dios te deje estar en el templo, todo lo que hagas en tus obras debes cumplirlo únicamente por el amor de Dios y mantenerte tan vacío de todo como vacía es la nada, que no está ni aquí ni allí. No tienes que pretender absolutamente nada. Si actúas así, tus obras serán espirituales y divinas.
Sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de la adrenalina al tope que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible.
Hay un gran árbol; su tronco es tan grueso que sería muy difícil cortarlo. Ahí sigue al borde del camino. Los carpinteros que pasan por allí ni se dignan mirarle, pero muchos viajeros se cobijan bajo su enorme sombra. Así es el Sabio: de tan grande deviene en inútil, pero muchos se cobijan bajo sus palabras. ¿Por qué, entonces, va a ser perjudicial y malo no servir para nada?
Habla suave y lleva un grueso bastón.
Por el amor de Dios, no os bajéis la puta película e id al cine. El laberinto del fauno es una labor de amor muy profunda de mi parte y no sólo una película más en la lista del e-mule. Vedla en la pantalla grande y en algún lugar del mundo, un gordo sonreirá.
¿Es ser gordo lo peor que un ser humano puede ser? ¿Es peor ser gordo que ser vengativo, envidioso, superficial, vano, aburrido o cruel? No para mí.
Prosiga usted indicó el eminente médico, sin dejar de balancear una pierna ni quitarle ojo a aquel hombre que tenía ante su mesa, y el cual deseaba informarse si, desde el punto de vista clínico, existía alguna probabilidad de salvarse de la horca, por el feo y sucio delito de haberse devorado impunemente a un rollizo niño de pecho.
Todo pasa; sólo el arte robusto es eterno
Tuve una vez en mis manos a uno de esos pájaros. Había muerto y caído a la tierra. Sus alas extendidas tenían el ancho de mis hombros, y el tamaño de su cuerpo no era mayor que el de mi dedo meñique. Pero esos pájaros no tienen patas. Duermen en el viento, y sólo caen a la tierra cuando mueren.
La mayoría de las personas son rápidas para quejarse de lo que pasa en sus vidas y en el ancho mundo, aun así ellos se convierten en piedra cuando se trata de hacer algo sobre ello.
Recuerdo que, a la muerte de Pío XII, nos decíamos: ¿quién podría alcanzar sus cotas de sublimidad y trascendencia? Entonces vino Juan XXIII, un anciano regordete y bajito que al sentarse mostraba los pantalones debajo de las vestiduras sagradas. ¡Y ese hombre rústico nos trajo la renovación de la Iglesia!