El azúcar sería demasiado caro si no trabajaran los esclavos en su producción. Dichos esclavos son negros desde los pies hasta la cabeza y tienen la nariz tan aplastada que es casi imposible tenerles lástima. Resulta impensable que Dios, que es un ser muy sabio, haya puesto un alma, y sobre todo un alma buena, en un cuerpo enteramente negro.
Reconócete esta adorable persona eres tú debajo de un gran sombrero Canotier ojos nariz boca este es el óvalo de tu rostro tu exquisito cuello por fin, también la imagen de tu busto adorado visto como a través de una nube. Lo que bate, un poco más abajo, es tu corazón.
Los hombres de carácter suelen convertir en ley las flaquezas. Hay gente con conocimiento del mundo que ha dicho: La sagacidad tras la que se oculta el miedo resulta invencible. Los hombres débiles tienen a menudo ideas revolucionarias; piensan que estarían bien si nadie los gobernase, y no sienten que son incapaces de gobernarse a sí mismos y a los demás.
El valor y la sagacidad son tan comunes en los salteadores de caminos como en los héroes.
Quien con perspicacia declara su limitación se halla muy cerca de la perfección.
Los ingleses nos cubrirán de vergüenza con su puro sentido común y su buena voluntad; los franceses, con su ingeniosa perspicacia y su sentido práctico.
En la elección de la alimentación, del lugar, del clima y de las distracciones gobierna un instinto de autoconservación.
Habría que estar en su lugar primero. La suposición está siempre por debajo de la realidad. El sufrimiento no se supone, hay que sentirlo. Además, el instinto de conservación es tan poderoso...Y, en medio del dolor, de la infidelidad. Siempre hay algo que nos liga a la vida.
A veces suelo autocalificarme de conservador porque no he corregido mi visión del mundo desde que cumplí cincuenta años y decidí que ya era responsable de mi cara
Dedica demasiado tiempo a preocuparse por nosotros y a criticar a los Estados Unidos. Mi visión personal es que no representa el futuro de América Latina. El pueblo de Perú, creo yo, se merece algo mejor a su frente. Pero eso es obviamente un asunto que ellos deben resolver por sí mismos
No hay nada mejor que el olor a tierra limpia, con excepción del fresco olor que despiden las pequeñas plantas luego de una lluvia. Cuando llueve, muchas veces salgo al páramo y me tiendo bajo los matorrales a escuchar como caen las gotas de lluvia sobre el brezo.
Amo el teatro porque me repugnan las ilusiones. No creo que el descontento – este espíritu de rebelión que me cabalga – pueda al fin aquietarse. Cuando parece reducido al silencio, siento el olor de la mentira que penetra en mi nariz. Si el descontento se aquieta, no sabría que hacer con el teatro.
Que otra cosa fue, en concepto de los hombre imparciales del país y en opinión del universo entero, sino un furioso brote comunista largamente planeado desde lejanas capitales marxistas y para cuya ejecución vinieron al país revolucionarios extranjeros de universal nombradía