No sé si uso correctamente la palabra desde el punto de vista literario, pero estoy seguro que el lector me entenderá perfectamente cuando digo eduque su fantasía. Este es el consejo correcto que hay que dar a los estudiosos del juego, ya que la inventiva se puede perfeccionar con el entrenamiento y la experiencia.
Quiero que te muestres señor de la Vejez, a la que harás volver frecuentemente la vista atrás y si no ha dejado vestigios dignos la volverás molesta, triste, temerosa del juicio cercano de la próxima estación que la lleva al inexorable tribunal de Radamanto y harás así que sienta los horrores de la muerte antes de que ésta venga.
Quién ha escogido el centro por morada, ve de una ojeada lo que está en la periferia.
¿Por qué el hombre no puede atravesar con su mirada todos los velos que nos ocultan los repliegues secretos del corazón humano, verlo tal cual es, volver a cerrarlo y poder después elegir a su amigo?
Pero a vosotras, coquetas de profesión, yo os quiero aunque esto sea un pecado. Las sonrisas, las caricias, las prodigáis a todos, en todos fijáis amables mirada, y a quien no crea las palabras le aseguráis un beso; quien os quiere es libre y triunfa. Antes también yo me ponía contento con una mirada de vuestros ojos; ahora os respeto.
Por la abertura de la doble puerta veía chicos y chicas. Una docena de ellos estaban bailando. La mayoría, de pie los unos al lado de los otros, estaban juntos, por parejas del mismo sexo, con las manos en la espalda, e intercambiaban impresiones poco convincentes con expresión poco convencida.
Tan pronto como te ocupas del bien y el mal de tus semejantes, creas una abertura en tu corazón por la que entra la malicia. Examinar, competir y criticar a otros te debilita y te derrota.
El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.
Entre los niños reina el abuso, la violencia y la crueldad gratuita. Una de las pocas cosas que cerebro de ser adulto es que no tengo que estar todo el rato temiendo que los que son más altos que yo decidan tumbarme boca abajo y retorcerme el brazo hasta hacerme llorar
Los cómics son capaces de ser cualquier cosa que la mente puede imaginarse. Considero como un gran privilegio ser dibujante. Amo mi trabajo, y soy agradecido por la oportunidad increíble que tengo que expresar mis pensamientos. La gente me da su atención por algunos segundos diarios, y lo tomo como un honor y responsabilidad. Intento dar a los lectores la mejor tira que soy capaz de hacer.
El rasgo que determina junto con otros, la potencia ajedrecística, es la inquebrantable atención sobre lo que ocurre en el tablero
Mi álbum no es para que lo oigan niños pequeños. Lleva una pegatina de advertencia y debes tener más de 18 años para obtenerlo. Eso no significa que niños más jóvenes no puedan conseguirlo, pero yo no soy responsable de cada niño que hay por ahí. No soy un modelo a seguir, y no pretendo serlo.
La historia es émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo del pasado, ejemplo y aviso del presente, advertencia de lo por venir.
La humanidad necesita hombres prácticos, que sacar el mayor provecho de su trabajo, y, sin olvidar el interés general, salvaguardar sus propios intereses. Pero la humanidad también necesita soñadores, para quienes el desarrollo de una tarea sea tan cautivante que les resulte imposible dedicar su atención a su propio beneficio.
Algún día nadie tendrá que trabajar más de dos días a la semana... El ser humano puede consumir cierta cantidad pero no más. Cuando lleguemos al punto en que el mundo produzca todos los bienes que necesita en dos días, como inevitablemente ocurrirá, tendremos que reducir nuestra producción de bienes y centrar nuestra atención en el gran problema de qué hacer con nuestro nuevo ocio
Soy incapaz de planear algo a más tiempo de medio año o un año. Me canso. Me es imposible
Un amigo te diría que todo marcha mientras se muerde los labios y por ti no extrañaría cada fin de año los días que no volverás.
Al ver al hombre el tigre lanzó un rugido espantoso y se lanzó de un salto sobre él. Pero el cazador que tenía una gran puntería le apuntó entre los dos ojos, y le rompió la cabeza.
Un crítico novato es coma un niño con escopeta: a menudo dispara sobre todo ser viviente que ve, pensando en su puntería y no en el dolor que causa.