Quizá esto no aparezca tan claro al escribir, pues entonces siempre se alcanza algún resultado debido al talento y a la práctica, lo cual deja muy atrás su procedencia; pero en la lectura se revela inequívoco. Hoy día casi nadie lee; todos se sirven del escritor únicamente para descargar en él, de un modo perverso, los propios excedentes bajo forma de aceptación o repudio.
Que el lector experimente la lectura como un ejercicio de desenmascaramiento. Para desentrañar el significado de la vida este ejercicio es clave. No solo para entender, sino también para ser feliz