Contar con artículos en la prensa, condición indispensable para vender los libros, pues es muy raro que un libro se compre por su valor intrínseco y casi siempre se publica por razones ajenas a su mérito.
¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua
La economía de la construcción resulta de la cantidad de buenos artículos que podemos ofrecer a bajo precio. Lo mismo resulta en cualquier economía -la relación entre la calidad del producto y el precio del mismo. Pero, si prescindimos de la calidad del producto, la totalidad de la economía no tiene sentido en ningún terreno, y lo mismo ocurre con la arquitectura.
No tengo nada más que ofrecer que; sangre, ímprobo esfuerzo, sudor y lágrimas
-La gente quiere paz. Y lo que tienes que hacer es venderla y venderla. Nosotros hacemos bed-ins y dicen, 'Qué? Están en cama? Qué es esto?' Y lo que hacemos es donar nuestras vacaciones. Nos cansamos y es... mas conveniente para nosotros quedarnos en un punto que recorrer dando conferencias de prensa.
Me tomé cuarenta y cinco mil litros de tequila y aún puedo donar mi hígado
No podéis otorgar la fuerza al débil debilitando al fuerte; no podéis ayudar al pobre arruinando al rico.
Para que pueda trabarse una verdadera amistad, es preciso prescindir de la superioridad que puedan otorgar la edad, los honores, las riquezas o el poder. El único motivo que nos debe incitar a la amistad es la búsqueda de las virtudes y el mutuo perfeccionamiento.
-La gente quiere paz. Y lo que tienes que hacer es venderla y venderla. Nosotros hacemos bed-ins y dicen, 'Qué? Están en cama? Qué es esto?' Y lo que hacemos es donar nuestras vacaciones. Nos cansamos y es... mas conveniente para nosotros quedarnos en un punto que recorrer dando conferencias de prensa.
Me tomé cuarenta y cinco mil litros de tequila y aún puedo donar mi hígado
En el marco social, sin embargo, el éxito de la humana actividad depende de un cúmulo de realidades concretas mucho mayor de las que ser humano alguno puede conocer. Toda nuestra civilización se basa necesariamente, en consecuencia, en la posibilidad de que el hombre pueda otorgar fiabilidad a muchas realidades que en el sentido cartesiano no cabe plenamente conocer.
Para que pueda trabarse una verdadera amistad, es preciso prescindir de la superioridad que puedan otorgar la edad, los honores, las riquezas o el poder. El único motivo que nos debe incitar a la amistad es la búsqueda de las virtudes y el mutuo perfeccionamiento.