Yo estaba obcecado por la idea de ser director de cine y pensé que la única forma de conseguirlo sería entrar en el estudio. Entonces, me vestí como un ejecutivo y fingí durante tres meses.
¡Una estrella anhelante que se inflama, un resplandor que deja de luz ciego al que intenta mirar!
No soy la clase de idiota que se deja convencer, pero digo la verdad, y hasta un ciego lo puede ver.