¿Quién en el arco iris puede trazar la línea donde termina el violeta y comienza el anaranjado? Vemos claramente la diferencia de colores, pero ¿Dónde, exactamente, se confunde el primero con el segundo? Lo mismo sucede con la salud mental y la locura.
Nunca muestra un hombre tan claramente su carácter como cuando describe el carácter de otro hombre.
Es fácil ser notablemente compasivo cuando otros son obligados a pagar los costos [de la compasión].
También, como Bukowski, sus novelas son notablemente inferiores a sus cuentos.
Queréis un heredero, ahí lo tenéis; es la educación la que crea el sentimiento filial, este sentimiento no es natural. ¿Creéis acaso que este hijo del amante, acostumbrado a veros, a llamaros, a quereros como padre no os amará tanto, y aun es posible que más, que si ciertamente fuera vuestro propio hijo?
Las penas, consideradas en sí mismas, ciertamente no pueden ser amadas, pero consideradas en su origen, es decir, en la Providencia y Bondad divina que las ordena, son infinitamente amables
Los autores han dicho siempre en sus prólogos y se lo han llegado a creer ellos mismos, que escriben para el público; no sería malo que se desengañasen de este error. Los no leídos y los silbados escriben evidentemente para sí; los aplaudidos y celebrados escriben por su interés, alguna vez por su gloria; pero siempre para sí.
Vivir a expensas de la fuente de vida es evidentemente suicida.
Un hombre de origen modesto que logra cierto renombre y alcanza una posición social elevada, está dotado manifiestamente de cualidades sobresalientes.
Los pecados de algunos hombres son públicamente manifiestos, y conducen directamente al juicio, más en cuanto a otros hombres, también se hacen manifiestos más tarde. De la misma manera también las obras excelentes son públicamente manifiestas, y las que no lo son no pueden mantenerse escondidas.
Votar es elegir en secreto a quién te robará públicamente
El aire de solemnidad que tan fuertemente había caracterizado el conjunto, incluso en los días de su uso, se veía considerablemente aumentado por los bastiones y los muros demolidos a medias y por las tremendas masas de ruinas, diseminadas a su alrededor, silenciosas y cubiertas de hiedra.
Las mujeres del siglo XXI de cultura o influencia occidental se acuestan con quien quieren, cuando quieren y por los motivos que quieren, con lo que disminuye considerablemente su legitimidad histórica a proclamarse víctimas de los hombres seductores. No consintáis que os califiquen como villanos por seducir a una mujer si se encuentra en igualdad de condiciones.
El hombre está visiblemente hecho para pensar. En ello radica su fin y su esencia (...). Pero ¿en qué piensan las gentes? Jamás en esto, sino en bailar, cantar, hacer versos, correr sortijas, construir seres, hacerse reyes sin saber lo que es ser rey y ser hombre.