El silencio puede ser, entonces, tanto el corolario excelso de la lucidez como la bruma irremediable en la que se diluye la aptitud y a veces la necesidad de articular una idea o una emoción con la que dejar atrás el mundo de lo previsible y codificado.
Los sueños se van con la noche. Y tan solo queda una bruma lejana e inatrapable.
Cuando nació mi hija sentí que me quitaban un velo y desaparecía una capa de niebla de mi propia vida
La libertad es un fantasma. Esto lo he pensado seriamente y lo creo desde siempre. Es un fantasma de niebla. El hombre lo persigue, cree atraparlo, y solo le queda un poco de niebla entre las manos.