Antes de partir los jefes debieron firmar un nuevo tratado que daba comienzo con las palabras: A partir de hoy toda guerra entre las partes firmantes cesará para siempre Lo firmaron: Barboncito, Armijo, Delgadito, Manuelito, Herrero Grande y siete jefes más
Trata a los pequeños como tú quisieras ser tratado por los grandes.
Un mismo texto admite infinito número de interpretaciones
Ciertamente es una prueba impresionante de la solidez esencial de la tradición de que en el caso de todos estos miles de copias, que han tenido su origen en tantos diferentes lugares de la Tierra y en medio de condiciones de tanta diversidad, las variaciones del texto sean tan enteramente cuestiones de detalles, no de sustancia esencial.