La defensa de la libertad tiene que ser dogmática, sin concesión alguna al oportunismo, aún cuando no sea posible demostrar que, al margen de los efectos positivos, su infracción pueda comportar algunas consecuencias perjudiciales. La libertad sólo puede prevalecer si se acepta como principio general cuya aplicación a casos particulares no tiene necesidad de justificarse.
La naturaleza no es otra cosa que Dios en las cosas... Animales y plantas son efectos vivientes de la naturaleza; de ahí que todo lo que es Dios están en todas las cosas... Piensa por ende, en el sol sobre el azafrán, en el narciso, en el heliotropo, en el gallo, en el león.