¿A alguien le parece normal que en un país como Alemania la lengua catalana se enseñe en 29 universidades de toda la República Federal, 29, y en España, fuera de los territorios de lengua catalana, se enseñe en 5?
No le das un destornillador normal a alguien en vez de uno eléctrico solo porque querés que trabaje más horas. Es una locura
El fin del derecho es la paz, y la lucha el medio para alcanzarla (1877).
La botánica es la rama de la ciencia que comprende el conocimiento de todo lo que se relaciona con el reino vegetal. Abarca la configuración externa de las plantas, su estructura, la función que desempeñan y las relaciones con el medio ambiente.
Problema. Hacer ver lo que ves, por intermedio de una máquina que no lo ve como tú lo ves.
Creo haber encontrado el eslabón intermedio entre el animal y el homo sapiens: somos nosotros.
La conocí un instante y fue suficiente para llenar mi vida.
No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.
Las extremidades de los patos son cortas pero si pretendes alargarlas, será con dolor. Las patas de las grullas son largas pero si las acortas, será también con dolor. Así lo que naturalmente es largo no necesita acortarse y lo que naturalmente es corto no necesita alargarse. De esta manera no será preciso quitar penas. Querer regular todo es vulnerar la naturaleza.
Los columnistas se manejan de otra manera: no pueden distanciarse de los políticos. Así es, mas pueden regular su distancia. Hay quienes se ufanan de comer con los políticos, es cierto, y exhiben su cercanía con los funcionarios porque con eso quieren advertir que ellos, los periodistas, también son importantes. Es una tontería, por supuesto
Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti.
No hay otra forma de arte que vaya más allá del conocimiento ordinario como lo hace el cine, directo a nuestras emociones, profundamente al cuarto oscuro del alma
Su hermano se acercó a la ventana y, mientras contemplaba a aquellos cientos de personas que trajinaban o deambulaban a lo lejos, reparó en que todos -los niños pequeños, los niños no tan pequeños, los padres, los abuelos, los tíos, los hombres que vivían en las calles y que no parecían tener familia- llevaban la misma ropa: un pijama gris de rayas y una gorra gris de rayas.
Recuerdo perfectamente el instante en que me quedé dormido. Como si un simio gigante gris entrara de repente en la habitación con un martillo en las manos y me golpeara con todas sus fuerzas en la parte posterior de la cabeza.