Y sigo aquí tocando fondo, desde mi país que es este quinto piso, desde tu exilio voluntario la nostalgia sigue de primer ministro
Pasó un ministro del emperador y le dijo a Diógenes: ¡Ay, Diógenes! Si aprendieras a ser más sumiso y a adular más al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas. Diógenes contestó: Si tú aprendieras a comer lentejas no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador
Sé buen oidor y no gran hablador