La música es tan sutil como el pan y el agua.
Y al caer como un vestido el encanto de la novedad, dejaba al desnudo la eterna monotonía de la pasión que tiene siempre las mismas formas y el mismo lenguaje.
Cierro los ojos para ver y siento que me apuñalan fría, justamente, con ese hierro viejo: la memoria.
La fe es la pasión por lo posible y la esperanza es el acompañante inseparable de la fe.