Nos vemos a nosotros mismos como seres reales, pero quizá somos nuestros propios y engañosos espejismo
Si imagino un objeto, quizá un panorama, y me imagino que en este momento me cortan la cabeza, sé bien que el objeto quedaría invariable: esto indica en lo más profundo que también yo existía todavía. Esto lo comprenderán muy pocos, y para éstos queda dicho.
No puedo tomar mi libertad como fin sino tomando igualmente por fin la de los otros.
Si el paraíso terrenal fuera así igualmente ilegible el infierno sería preferible al ruidoso país que nunca rompe su silencio.