Siendo hombre dado a la oratoria y a los altos principios, gozaba con la música de su propio vocabulario y con el calor de su propia virtud.
Sexo: lo que sucede en diez minutos es algo que excede a todo el vocabulario de Shakespeare.
¡Lástima que el Amor un diccionario no tenga dónde hallarcuándo el orgullo es simplemente orgullo y cuándo es dignidad!
Las palabras guay y fistro tuvieron que superar menos obstáculos –que la palabra miembra–, para ser admitidas por el diccionario de la Real Academia Española