Para la clase dominante nuestra cultura y la letra están muertas, mientras en las manos del pueblo son vida y se multiplican en llamas de libertad.
No quiso la lengua castellana que de casado a cansado hubiese más de una letra de diferencia.
Sin mentiras la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento.
La historia de la humanidad es la historia del continuo desarrollo del reino de la necesidad al reino de la libertad.