Nadie se queja de la niebla. Ahora ya sé por qué: aunque resulte molesta, permite hundirse en ella y sentirse seguro.
Un estado donde queden impunes la insolencia y la libertad de hacerlo todo, termina por hundirse en el abismo.
Es más importante saber cómo fracasar que saber cómo tener éxito.
Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar