Declaro que la Iglesia no tiene la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que mi dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia
Toda interferencia gubernamental en la economía consiste en conceder un beneficio no ganado, extraído por la fuerza, a algunos hombres a expensas de otros.
Todas las criaturas dependen de Dios, por muy grande que pueda parecer su conocimiento, su poder e independencia. Observad a los poderosos reyes de la tierra; tienen todo el poder del mundo que se puede conceder a una persona y, no obstante, cuando la muerte los llama, tienen que obedecer, como cuando llama a las puertas de los campesinos.
La perfección de los medios y la confusión de los fines parecen caracterizar a nuestra época.
Es momento para proclamar nuestra fe en el orden constitucional y declarar paladinamente que hoy un auténtico grito de ¡Viva España! no encierra una verdad distinta que la de ¡Viva la Constitución! y ¡Viva la democracia!
Frente a quienes practican la intolerancia, quiero proclamar una vez más mi fe en la democracia y mi confianza en el pueblo vasco