Estamos tan de prisa siempre que nunca tenemos oportunidad de hablar. El resultado es la superficialidad, una monotonía que deja a la persona preguntando años después por lo que pasó, cuando todo se ha ido.
La necesidad de sociedad, nacida del vacío y la monotonía del propio interior, empuja a los hombres los unos hacia los otros Parerga y Paralipómena 1851