Siempre me fascinó la idea del Robinson Crusoe. Me lo regalaron siendo muy chico, debo haberlo leído más de veinte veces. El Eternauta, inicialmente, fue mi versión del Robinson. La soledad del hombre, rodeado, preso, no ya por el mar sino por la muerte.
Una versión estilizada de nuestro presente Ikea. Habla sobre conceptos muy simples. Estamos modelados para ser cazadores y estamos en una sociedad consumista. No hay nada más que matar, no hay nada que pelear, nada que vencer, nada que explorar. En ésta castración social, todos los hombres ya están fabricados.
La observación y la percepción son dos cosas separadas; el ojo que observa es más fuerte, el ojo que percibe es más débil.
Nuestros sentidos nos engañan o son insuficientes, cuando se trata de análisis, observación y apreciación.
La caracterización general más segura de la tradición filosófica europea es que consiste en una serie de notas al pie a Platón.
No, nada de los oscuros sueños de la mirada interior. Mejor mentiras que paráfrasis de los clásicos.
Mientras los totalitarios reprimen toda información y toda manifestación de la conciencia popular, los cabecillas de la plutocracia impiden, por el manejo organizado de los medios de formación de las ideas, que los pueblos tengan conciencia de sus propios problemas y los resuelvan en función de sus verdaderos intereses.
El lenguaje se deteriora, pero la función de los poetas es revalorizar las palabras
Soy crítico meteorológico, señor. La tormenta de anoche. Floja iluminación de los relámpagos, yuvia repetida, escenografía pobre y pésimo sonido de los truenos en otro fiasco de esta puesta en escena de Tata Dios. Una típica propuesta de verano, liviana, pasatista, para un público poco exigente.
Sabemos por experiencia que podemos despertar a voluntad las ideas en nuestra mente y variar, siempre que nos acomode, la escena que nos representan. Basta que lo queramos, e inmediatamente surge en nosotros esta o aquella idea, la cual, también con sólo quererlo, se oscurece para dejar paso a otra. Este hacer y deshacer las ideas, se llama con propiedad inteligencia activa.
Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes ante mi vista.
Si hay un mejor desempeño por un hombre en la historia del cine en Estados Unidos, no sé lo que es.
La parte más difícil de su técnica era la capacidad de crear situaciones que estaban en el límite de lo inverosímil, pero que en la lectura parecían lo bastante reales.
Si se usa de una manera adecuada, el mapa mental multiplica la eficacia de la lectura y el aprendizaje por un factor de tres como mínimo y sirve para ahorrar enormes cantidades de tiempo y aumentar la eficacia global en materia de lectura.