Cualquier músico, en algún momento de su vida, tiene que empeñar su instrumento si quiere cenar caliente y dormir a cubierto.
Una gran nación no puede empeñarse en una guerra pequeña.
Es inútil empeñarse en detener el progreso.
¿Para qué tengo yo cuerpo? Para poder mediar entre él y otras mentes.
Los que poseen el espíritu de discernimiento saben cuanta diferencia puede mediar entre dos palabras parecidas, según los lugares y las circunstancias que las acompañen.