Un político no puede ser un hombre frío. Su primera obligación es no convertirse en un autómata. Tiene que recordar que cada una de sus decisiones afecta a seres humanos. A unos beneficia y a otros perjudica. Y debe recordar siempre a los perjudicados...
Es triste robarle la oportunidad a ciertas películas de ser vistas en el cine. Y, efectivamente, afecta al mercado y a la mística de ir al cine, mucho. Pero es una realidad ineludible y si ha de piratear, piratee buenas copias.