La inactividad sólo apetece cuando tenemos demasiado que hacer.
Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.
No confundas la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido.
Es imposible gozar totalmente de la indolencia si no se tienen muchas cosas que hacer
Otro generador de vejez es el hábito: el mortífero proceso de hacer lo mismo de la misma manera a la misma hora día tras día, primero por negligencia, luego por inclinación, y al final por inercia o cobardía. El hábito es necesario; es el hábito de tener hábitos, de convertir una vereda en camino trillado, lo que una debe combatir incesantemente si quiere continuar viva.
No cedas al fatalismo. Te inducirá a la inercia y a la pereza. Reconoce los Grandes Poderes del Pensamiento. Esfuérzate. Procúrate un destino grandioso por medio del pensamiento recto.