(...) Me gustaría lo que desgraciadamente no ocurre ahora, que un niño español cuando salga de la escuela conozca lo que es la historia de España, sepa amarla y defenderla; y que no estemos en una actitud a veces vergonzante
Es necesario repetir una y mil veces que el peligro fascista es, en España, muy grande. Y es muy grande porque el fascismo tiene en sus manos importantes órganos de Poder. Existe, desgraciadamente en el mismo campo obrero,...
Son las personas de más coraje las que disfrutan de más victórias. desafortunadamente son también, los que sufren más derrotas.
Todo el mundo quería estar con Sid, pero desafortunadamente llegó Nancy. Ella tenía una piel increíblemente gruesa, era una de las personas más desagradables que he conocido. Todos podían ver a través de ella, excepto Sid.
A veces las sociedades deben enfrentar precios a pagar en función y en virtud de objetivos superiores. En este caso yo le puedo decir que esta guerra, dentro del marco de crueldad que la caracterizó, fue el precio que lamentablemente la Nación Argentina hubo de pagar para seguir siendo la República
Ni Picasso, ni Bacon, ni Van Gogh ni ningún grande fue jurado. Y lamentablemente yo conozco muchos mediocres pintores a los que les encanta ser jurados permanentemente. Yo tengo que elegir: quiero hacer esto o aspiro a hacer obras de arte.
No vivió infelizmente quien nació en la oscuridad y en la oscuridad murió
¡Jajá, Marshall qué gracioso eres, deberías ser comediante! por desgracia lo soy, porque me escondo tras las lágrimas de un payaso.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acumulados, segando el más preciado, el más rutilante de los tesoros: la vida humana.
Los ingleses de primer rango tenían orgullo, por desgracia los nuestros sólo tenían vanidad; ahí reside la gran diferencia que caracteriza a los dos pueblos.
¡Jajá, Marshall qué gracioso eres, deberías ser comediante! por desgracia lo soy, porque me escondo tras las lágrimas de un payaso.
La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acumulados, segando el más preciado, el más rutilante de los tesoros: la vida humana.