Un suspiro de lucha da vida en medio de la muerte, somos un corazón ardiendo en rebeldía y como un huracán barreremos todas las injusticias.
Cuando escribí El revelde pensé mucho en los pibes, más en los que ni siquiera vienen a vernos, que tienen 10 años. Que ellos canten eso me alucina, sobre todo en una época tan conformista, donde cualquier tipo de rebeldía es tomado como una utopía.