Una bella ancianidad es, ordinariamente, la recompensa de una bella vida.
La recompensa de una buena acción es haberla hecho
Me despido de la memoria y me despido de la nostalgia -la sal y el agua de mis días sin objeto-.
Perdóname lector, amistoso lector que no me pueda despedir de ti, con un abrazo fiel: me despido de ti con una triste sonrisa forzada.