La vejez conduce a una tranquilidad indiferente que asegura la paz interior y exterior.
El amor es lo más parecido a una guerra, y es la única guerra en que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.
El libro es fuente para la sed, almohada para el cansancio, tamiz sereno para la loca alegría, pañuelo para las lágrimas, y consuelo para el dolor
Los dogmas del pasado sereno no concuerdan con el tumultuoso presente.