Un buen carácter, es, a los ojos de Dios y Sus escogidos y los que están dotados de comprensión, la más excelente y loable de todas las cosas, pero siempre a condición de que su centro de emanación sea la razón y el conocimiento y su base sea la verdadera moderación.
Los hombres llegarán a su hora con su psicología y sus pasiones, pero serán como la emanación de ciertas fuerzas, y se los verá a la luz de los acontecimientos y de la fatalidad histórica.