La situación que el teatro épico descubre es la de una dialéctica que se halla en estado de parálisis.
El arte de narrar hoy se acerca a su fin, y esto porque está desapareciendo lo que es el lado épico de la verdad, es decir, la sabiduría. (...) Más bien esto es un síntoma (...) de fuerzas productivas seculares que han sacado poco a poco a la narración del ámbito del habla, y que al tiempo hacen perceptible una nueva belleza en aquello que así desaparece.
El hombre, el más valeroso de los animales y el más habituado al sufrimiento, no repudía el sufrimiento en sí; lo quiere y hasta lo busca a condición de poder encontrarle un sentido, un objeto.
El más valeroso y el más fuerte es aquel que con mayor libertad es capaz de poner sus palabras, pues nada es tan difícil como arrancarlas de sus falsas y sólidas conexiones.
Y aprendí algo: que debía armarme interiormente de valor. Intento ser valiente y no asustarme de nada. Y la verdad es que nunca he tenido miedo absolutamente de nada. Sufría con algo, lo asimilaba. Esto o aquello me preocupaba. No tenía dinero, no tenía a esta mujer o a aquel amor. Música fiasco, falta de éxito y todo lo que quiera, ya sabe. Pero siempre fui muy valiente...
No puede uno ser valiente si le han ocurrido sólo cosas maravillosas.
Honestamente, nunca he arrojado una silla en mi vida.
Según mi experiencia, los administradores profesionales tienen por regla algún tipo de simpatía y entendimiento a los investigadores, pero los académicos que se han arrojado a la vida administrativa, tal vez por ser académicos estériles, sentían muy poca simpatía hacia aquellos de nosotros que estábamos tratando de administrar la labor de investigación y enseñanza.
Aunque arriesgado y difícil, procurar primero comprender, o diagnosticar antes de prescribir, es un principio correcto que se pone de manifiesto en muchas áreas de la vida. Es la marca de todos los verdaderos profesionales, tanto del médico clínico como del oculista.
Es tan arriesgado creerlo todo, como creer nada
Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.
El ejemplo clásico de programa de investigación victorioso es la teoría gravitacional de Newton: posiblemente el programa de investigación con más éxito que ha existido nunca.