Sin Europa, sin unión política y sin democracia, la marcha del mundo se convierte en una fatalidad sobre la cual el pueblo de nuestro continente habrá perdido el poder de pesar. Cada vez que se trata de pesar sobre el futuro del mundo, se encuentra la necesidad de Europa.
La belleza es más fatalidad que la muerte.
El destino conduce al hombre, pero el hombre lo sigue porque quiere y es libre de no querer seguirlo
Una vez que el primer hombre hubo descubierto la posibilidad de mejorar su destino en la tierra estaba literalmente en sus manos, mediante el trabajo, no puede haberle resultado indiferente el que otro hombre trabajara con el o contra el. El otro hombre adquirió para el, el valor de un compañero de trabajo con quien resultaba útil convivir
Pero no importa que los días felices sean breves como el viaje de la estrella desprendida del cielo, pues siempre podremos reunir sus recuerdos, así como el niño castigado en el patio encuentra guijarros para formar brillantes ejércitos. Pues siempre podremos estar en un día que no ayer ni mañana, mirando el cielo naced tras la lluvia.
El punto es no tomar la opinión del mundo como una estrella guía. Ni deprimido por el fracaso ni seducidos por los aplausos.
En mi voz hay al menos un signo de geometría viva, en la tuya, una caracola muerta con lamentos fúnebres.
...Los vaivenes de la intolerancia ejercida en nombre de una u otra concepción del hombre y del mundo, a un tiempo de dialéctica sigue un tiempo de escolástica, siempre con su alto precio de frustraciones, con su sangría de talentos que no encuentran lugar en los claustros cuando el signo de una ideología les es adverso
No había huellas de pasos en el día en que por acaso lo descubrí: piedras y malezas iban cubriendo todo. El camino agonizaba, moría solito...Yo vi...¡Porque son los pasos los que hacen los caminos!
La mala fe política es acaso más delictuosa que aquella que castigan los códigos en los negocios privados.
Solidario por predestinación y por oficio. Solidario por atavismo, por convencionalismo. Solidario a perpetuidad. Solidario de los insolidarios y solidario de mi propia solidaridad
Cuando el sentimiento de melancolía bovina, de irremediable fatalismo se transforma en un lacerante sentido del horror, el arbusto del opio del optimismo acude en ayuda de los hombres