Hoy, más que nunca, la humanidad necesita de hombres conscientes, de hombres que piensen y sepan pensar bien, pues, siendo así, podrán éstos enseñar a otros a hacer lo mismo, y, de ese modo, volverá algún día a encontrar la humanidad la paz y la felicidad que perdió.
Si le quieres enseñar algo a un perro, lo primero que tienes que hacer es saber más que el perro.
Hay que acostumbrar a la gente a vivir de forma más austera, a no derrochar. Hay mucho derroche de energía, no hace falta que cada familia de clase media tenga dos automóviles, lo que hace falta es cambiar el sistema de transportes, mejorar el transporte público, para que la gente no utilice el coche. Lo que hace falta cambiar es el modo de vida, ya que consumo no es sinónimo de felicidad.
¡Nunca hubiera creído, chiquillo, que fueras tan delicado de paladar! ¡Malo, malo, y muy malo! En este mundo hijo mío hay que acostumbrarse a comer de todo, porque no se sabe lo que puede suceder. ¡Da el mundo tantas vueltas!
El periodismo debe acostumbrarse a que ya no ejerce un régimen de monopolio en la gestión del conflicto social.
Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.
Uno debe acostumbrarse a oír todo sin inmutarse, incluso las historias más descabelladas, ponderando la insignificancia de quien habla y sus opiniones, y absteniéndose de cualquier discusión. Ello permitirá luego recordar la escena con satisfacción
En aquel período de mi primera soledad ya había descubierto que lo que tenía que hacer era escribir. Raymond Quesear me lo había confirmado. El único principio de Raymond era este: Escribe, no hagas nada más
La acción es mejor que el conocimiento, pero, a fin de hacer lo correcto, debemos saber lo que hacemos.