Las personas felices y contentas son una bendición para la humanidad. Aportan felicidad a otros.
Antes de dar la bendición os pido un favor, que pidáis al Señor la bendición para su obispo. Hagamos en silencio esta oración vuestra por mí
Benditas las mujeres que se enamoran, las hechiceras de la noche, las que comparten el fuego de las bodas del cuerpo en la consagración de la piel.
La muerte es la consagración de aquellos cuyo fin merece la alabanza de los mismos que la temen